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Nunca antes la televisión por cable argentina había atravesado por un momento como éste, amenazada justamente por una herramienta salida desde la mismísima Casa Rosada. Cruel paradoja: Desde que existe el cable como medio de comunicación en el país, el Gobierno -en cualquiera de sus signos- nunca tendió sus brazos para motivar al sector o incentivar a los empresarios solitarios que decidieron por propia cuenta y riesgo levantar una empresa y servir a su comunidad con televisión. La gran mayoría de las poblaciones del interior de Argentina conoció la TV gracias al impulso de ese pequeño empresariado. En la capital del país se gestó un fenómeno similar pero naturalmente a otra escala, bajo la mirada pasiva de los gobernantes de turno. Ni en la capital federal ni en las ciudades y pueblos del vasto territorio argentino se sintió el mínimo apoyo oficial hacia la TV por cable: desdén y desinterés fue lo único que llegó desde las diferentes administraciones nacionales.
El fenómeno creció desde los albores de los años sesenta hasta fines de los noventa con un empuje que convirtió a Argentina en el país con más desarrollos de televisión por cable del mundo, con cerca de 1.500 operadoras: hasta los pueblos de 2 mil habitantes tuvieron una o dos empresas que disputaban el mismo terreno. Ese fenómeno fue fundamental en los inicios de 1990 para que naciera la industria panregional: En Argentina aparecieron las primeras programadoras de señales vía satélite para atender tanta demanda. Las programadoras de EE UU también vieron una veta en tamaño despliegue en el extremo sur de las Américas y trazaron las primeras ofertas de canales satelitales internacionales para la región, sustentado en los casi cinco millones de clientes que tenía Argentina, cantidad suficiente para el modelo de negocios ideado. Aparecieron interesados los primeras grupos generadores de señales hispanohablantes. Así surgieron también las ofertas de Europa como las de RTVE, Deutsche Welle, TV5, entre otras. Las operadoras de satélites, con PanAmSat como líder, fueron el gran puente. Esa conjunción de factores dejó en pie lo que hoy se conoce como la industria de la televisión de pago latinoamericana, que por el brío de aquellas micro, pequeñas y medianas compañías, tiene en la actualidad una réplica en todo el territorio estadounidense, para atender a la población hispana.
Pioneros en el desarrollo del cable iberoamericano, los cableoperadores argentinos ahora son amenazados precisamente por el gran ausente histórico, el Gobierno: Una ley que parte del riñón de la administración peronista de los Kirchner la ha puesto contra las cuerdas. La letra legal recientemente nacida le abre la puerta a competencias desleales, como las cooperativas, que amenazan seriamente la continuidad de las Mipymes del interior. Las grandes cableoperadoras y los grupos medianos, actualmente concentradas en los MSOs y en conglomerados chicos, deberán cambiar obligatoriamente de propietario. Los dueños originarios y los inversores de la concentración quedarán sin sus propiedades. Las programadoras deberán reinventarse y ajustarse a la nueva situación o directamente desaparecer del mercado. Los canales deberán reprogramarse para responder a las limitaciones de contenidos nacionales y contenidos extranjeros. La letra legal impuesta en el Congreso con métodos fascistas, casi violentando las reglas democráticas, en tiempo récord y sin permitir y aceptar nada del centenar de revisiones solicitadas desde el arco opositor y desde las diferentes cámaras y asociaciones, será entonces la estrella que ocupará el escenario central de las Jornadas 2009, desde este miércoles y hasta el viernes 16. PROGRAMA OFICIAL En el Hilton Buenos Aires, las organizadoras ATVC y CAPPSA, la asociación que agrupa a las señales de TV de pago con actuación en Argentina, abrirán el evento este miércoles 14, a la hora 15:30 con la mesa “Nueva Ley de Medios”, a cargo de los panelistas, Silvana Giudici, diputada nacional, Samuel Cabanchik, senador nacional y Gustavo Ferrari, diputado electo por Unión Pro. El acto inaugural, con el que se estrena oficialmente la feria, tendrá lugar el jueves 15 a las 11.30 horas, con la presencia del vicepresidente de la Nación, Julio César Cobos; el jefe de Gobierno (alcalde) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mauricio Macri; junto a autoridades provinciales y legisladores nacionales.
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