El director argentino compartió los detalles detrás de su relación de cuatro décadas con la obra Parque Lezama, desde la versión original de Herb Gardner hasta la cinematográfica, que próximamente se estrenará en cines de Argentina y en todo el mundo por Netflix.
Para el director argentino Juan José Campanella, el estreno de Parque Lezama en su versión cinematográfica es el broche final para un relación que comenzó hace cuatro décadas, en 1985, cuando el director argentino conoció, como espectador y en Broadway, la versión original de la obra teatral de Herb Gardner, titulada I’m Not Rappaport.
«Era mi primer año estudiando cine en Nueva York y fui a ver I’m Not Rappaport porque me encantaba Gardner, autor de Mil payasos», recordó el galardonado director y guionista en una conferencia de prensa organizada por Netflix durante la pasada edición de Content Americas. «Fui a verla por curiosidad y resultó ser una de las obras que cambió mi vida; me influenció mucho con su estilo».
Con mucho esfuerzo, el entonces estudiante logró juntar dinero para verla dos veces más: «Por algún motivo que no sé cuál es, los personajes viejos siempre me atrajeron y, ya en ese momento, pensaba cómo se parecía ese Central Park al Parque Lezama», aseguró. «Desde entonces comencé a trabajar para adaptarla en Argentina».
El trabajo de convencer al autor no fue sencillo: nacido y criado en Brooklyn dentro de una tradicional familia judía, Gardner estaba convencido que la obra debía desarrollarse en Central Park. Además, que debía respetar su guion original, que incluía un personaje judío y otro negro, lo que, por razones demográficas, «no era creíble» para Argentina, compartió Campanella.
Fueron años de negociación, pero eventualmente la pasión del director argentino, ganador del Óscar por El secreto de sus ojos, rindió frutos: Parque Lezama estrenó en 2013 con un guion que reimaginaba los personajes como Antonio, un militante comunista, interpretado por Luis Brandoni, y León, un conserje conformista, interpretado por Eduardo Blanco. Parque Lezama ha tenido casi 1.200 funciones durante 11 años, la mayoría de ellas en el Teatro Politeama, propiedad de Campanella.

El director argentino confiaba plenamente en el potencial de la obra en la pantalla grande y encontró el socio ideal en Netflix. En 2024 invitó a Francisco Ramos, VP de contenidos de la plataforma para América Latina, a ver una de sus funciones en el Politeama. Apenas culminó la función, “desde la vereda fuera del teatro”, Ramos llamó a Campanella para poner en movimiento su adaptación.
Con los dos mismos protagonistas y la producción de 100 Bares, con Campanella como director y guionista, el film llegará a salas de cine seleccionadas de Argentina el 19 de febrero, previo a su estreno mundial por Netflix el 6 de marzo.
Además de lo que ya ha destacado ¿cómo fue adaptar la obra para el público argentino?
El tiempo por suerte mantuvo a la obra original absolutamente actual. No hay necesidad de cambios temporales, lo que hay es una adaptación fuerte a la Argentina. Hay una adaptación también en el crecimiento del personaje de Antonio para hacerlos a ambos pares, porque para mí, en la obra original, es netamente protagónico el personaje de León.
¿Cómo se trasladaron los temas centrales del original en la versión argentina?
Para mí el tema principal no era la vejez, sino que era el debate de conformismo versus compromiso. Por esto también necesitaba que los dos tuvieran la misma importancia, porque ése era el conflicto principal. La vejez simplemente le pone más urgencia a todos los problemas por los que ellos pasan, porque queda poco tiempo para decidir si uno se compromete o se conforma, pero el tema principal era ese otro. Para mí es una obra muy importante, una obra muy profunda, pero con la cual, a la vez, me reía un montón; lograba esa magia que es hacerte llorar de emoción y reírte al mismo tiempo, algo que siempre busqué en mi trabajo. Nada de lo que pasa en la obra fue necesario adaptarlo, dejando de lado algunas referencias de tiempo, nada más. El tiempo la mantuvo actual, inclusive te digo que por ahí hasta más actual que en ese momento.
¿Desde que momento supiste que podía llegar al cine?
Sobre el final de su ciclo en el teatro. En el Politeama yo siempre la veía desde la última fila, lo que me parecía lo mejor para mi trabajo como director, pero cuando estábamos por culminar me decidí a ir a verla desde la fila 5 y ahí descubrí el primer plano de la obra; descubrí cosas que me estaba perdiendo y que el cine puede aportar.
¿Qué ventajas y riesgos se toman al adaptar una obra teatral al cine?
Yo creo que cuando el teatro funciona es una experiencia más emocional que el cine, pero no tiene la permanencia que brinda el cine y el factor cinematográfico del primer plano. Por supuesto que está el riesgo de que quede muy teatral, y más en este caso que tiene mucho diálogo, pero Parque Lezama es absolutamente dinámica, en un lugar abierto como el parque, con la vida de la ciudad y todo lo que aporta el lugar. Ya vimos la película en el cine y siento que todo lo emocional se potenció.
¿Sentís que es un cierre para una obra a la que has estado ligado por cuarenta años?
Sí. Cuando uno está trabajando en algo, es como el médico en terapia intensiva: se pone en modo médico y no piensa que hay una persona que se puede morir, imagino. Pero para todos, especialmente para Beto (Brandoni) y para Eduardo, ha sido un broche tremendo. Creo que para Beto va a ser un legado muy fuerte porque no dudarían de decir que es uno de los tres mejores personajes que hizo en su vida. No estuvo once años con ninguna otra obra. Creo que este personaje, el de Convivencia, quizás el de Esperando la carroza, han sido muy icónicos y significan un legado espectacular para él.
¿Cómo fue esta primera experiencia trabajando con una plataforma como Netflix?
La verdad que me encantó la experiencia que tuve y estoy teniendo con el equipo de Netflix, tanto en Parque Lezama como en Mafalda. Hay muchas cosas que han cambiado con el streaming, y algunas son para mejor, como no tener que adaptarte a una duración fija, como lo viví con Law & Order, donde tenés que durar 40 minutos y solo podés pasarte por 20 segundos, o tener 20 segundos menos, nada más. En ese sentido la libertad es tremenda. En lo que es la televisión, creo que las plataformas han mejorado muchísimo el producto, con la salvedad de que ahora todo es de nicho: no hay programas realmente populares o que generen explosiones como antes, dado que están limitados por los usuarios de cada plataforma.
¿Qué se puede adelantar de Mafalda?
Con Netflix estamos en este proyecto de animación, el más grande que hemos encarado, y el de más responsabilidad y de peso psicológico, como es la adaptación de Mafalda. Mafalda es un ícono para millones de personas, entre las que me incluyo, al punto que cuando está trabajando trata de olvidarse de eso o la responsabilidad puede llegar a ser paralizante. No estamos pensando que Mafalda va a ser visto en más de 200 países en el mundo. No, no lo estamos pensando, pero somos muy conscientes. Sentimos un orgullo increíble de este proyecto, pero tratamos de olvidarnos [de lo que significa].
Si hablamos de tendencias en nuestra industria ¿tenés opinión sobre los formatos verticales?
Me parecen horripilantes. Espero que no se enojen conmigo, pero no les deseo ningún éxito. No entiendo por qué no sencillamente se gira el celular. Es antinatural. No es así como funciona la visión. Si fuera natural el cine hubiese ido hacia pantallas más altas, en lugar de más anchas, como ocurrió.
Los detalles de Parque Lezama
Estreno: 19 de febrero cines seleccionados en Argentina y 6 de marzo en Netflix.
Sinopsis: Parque Lezama es una comedia que narra la improbable amistad entre un histórico militante del Partido Comunista y un eterno adepto del “no te metas”. Desde un banco del Parque Lezama, Antonio Cardozo y León Schwartz comparten charlas llenas de carcajadas, ternura y emoción, mientras enfrentan conflictos con personajes del parque y con sus propias familias. La película es una adaptación cinematográfica de la exitosa obra teatral argentina Parque Lezama, basada en I’m Not Rappaport, del dramaturgo estadounidense Herb Gardner.
Director: Juan José Campanella
Guionista: Juan José Campanella
Productores: Muriel Cabezas, Laura Eliosof
Elenco: Luis Brandoni, Eduardo Blanco, Verónica Pelaccini, Agustín Aristarán, Manuela Menéndez, Alan Fernández y Matías Alarcón.