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España
Al micrófono

«Lo difícil es que las plataformas arriesguen; gente con cosas que contar sobra»

Leticia Dolera, creadora y directora de Vida perfecta, habla con Originals a propósito del estreno de la segunda (y última) temporada de la serie ganadora de la primera edición de Canneseries.

Este viernes 19 de noviembre Movistar+ estrenará en España completa y bajo demanda la segunda temporada de su galardonada serie original Vida perfecta. Y, por decisión de su creadora y directora, será además la última, al menos por ahora.

A propósito del estreno, los riesgos narrativos que tomó con la serie y su decisión de no seguir adelante con una tercera temporada, Originals dialogó con Leticia Dolera, creadora, directora, coguionista y protagonista de la serie ganadora de la primera edición de Canneseries.

Después del éxito de la primera temporada, sorprende que se anuncie que Vida perfecta termina con su segunda entrega. ¿Cómo se tomó esta decisión?

Pues porque los personajes al final de la segunda temporada acaban en un sitio en el que siento que se tienen que quedar durante bastante tiempo. Y como no sé cuanto tiempo, opté por decir: ‘Hasta aquí’. Que luego, a lo mejor, dentro de cinco años llamo a Movistar y les digo: ‘Oye pues sí, ahora sí’. Pero ahora en este momento presente siento que no. Tengo que quedarme con los personajes allí donde están. Ya entenderás lo que digo cuando veas el final. Porque yo estoy con ellas ahí, en ese viaje. Entonces hasta que yo no haya realizado ese viaje al completo, no puedo volver a traerlas.

¿En qué momento tuviste claro que este era el final?

La decisión fue surgiendo porque yo sí que tengo una cosa como espectadora y es que cuando me cuentan una historia, una temporada, me gusta que tenga un final, al margen de que después pueda seguir o no. Entonces para mí era importante que hubiera un cierre real de los cuatro personajes, al margen de si yo seguía o no con una tercera.

Como creadora, ¿crees que las series deberían ser más bien cortas?

No, a mí como espectadora si una serie sigue teniendo sentido para su autor o autora, pues genial. No creo que haya fórmulas ni la serie perfecta, ni el número de temporadas perfectas. Cada proyecto sigue su camino.

¿Y nadie te quiso convencer de seguir?

Sí, Movistar (risas). Pero ahora mismo no lo siento. Cuando Movistar me propuso hacer una segunda temporada les pedí un tiempo para encontrar un sitio con sentido al cual llevar a las tres protagonistas. No quería hacer una temporada porque sí, quería que sugiriera de una necesidad de contar algo con estas tres mujeres. Entonces, ahora mismo, estas tres mujeres tienen que quedarse ahí donde están en el final del último capítulo.

¿Cómo te gustaría que sea recordada la serie?

Con que la recuerden ya me parece algo increíble y que cada uno la recuerde como quiere. Pero me gustaría que sirva para hablar de cómo vivimos en una tremenda contradicción entre esos ideales con los que hemos crecido a nivel cultural, a nivel de herencia familiar y a nivel social de lo que tiene que ser nuestra vida, y cómo gestionamos eso con lo que nuestra vida es. Esa dualidad constante a la que nos enfrentamos todos.

La serie parte de una premisa muy original, pero también arriesgada (la protagonista queda embarazada de Gari, un chico con discapacidad intelectual). ¿Crees que es cada vez más difícil sorprender a las audiencias?

Yo creo que lo difícil es que los productores y las plataformas apuesten por contenido arriesgado, creo que eso es lo difícil. Porque sí que creo que hay mucha gente con muchas cosas muy particulares que contar.

¿En algún momento tuvieron miedo de que esa trama pudiera no ser bien recibida o generara cierta polémica?

Para mí la necesidad y las ganas fueron más grandes que el miedo. Yo tenía muchas ganas y mucha necesidad de explorar al personaje de Gari y de hablar de la discapacidad desde un lugar complejo, como es el tema de una persona con discapacidad teniendo relaciones, pudiendo dejar embarazada a alguien. Yo he convivido con la discapacidad desde que soy pequeña, entonces para mí forma parte de mi imaginario, de mi forma de ver el mundo, de mi realidad. Entonces, claro, quizás por ahí ese miedo no estaba o, si estaba, eran más grande la necesidad y las ganas.

Pero por momentos la serie es «políticamente incorrecta» en el modo en que los demás personajes hablan de Gari…

El personaje de Gari, sobre todo en la primera temporada, es un personaje que incomoda al resto de los personajes, porque es una serie realista. Con lo cual era absurdo obviar ese tema. Hay gente que la caga con él y dice cosas políticamente incorrectas pero la serie le mira de igual a igual. La serie no mira al personaje de Gari por encima ni con paternalismo ni para burlarse de él. Hay un humor desde el respeto y el cariño. Y, de hecho, si se hacía humor con todos los personajes, ¿por qué no íbamos a hacer humor con el personaje de Gari, no?

Lo bueno es que dentro de que hay momentos en que le llaman subnormal y de que hay cosas incómodas pero que son realistas, la serie le mira de igual a igual. Él tiene su propia trama. Él es protagonista de su vida, no está en la serie para aparecer solo como una herramienta o un objeto de chistes de los personajes que están por encima, sino que es un personaje con un recorrido propio.

Hace poco estuviste en Argentina dirigiendo unos episodios de El fin del amor. ¿Te gustaría hacer algo con América Latina?

Lo que tenemos con el mercado iberoamericano, esos vínculos, esos lazos, ese entendernos y hablar el mismo idioma es precioso y lo único que hace es enriquecernos culturalmente. A mí personalmente la experiencia de ir a rodar a Argentina me ha resultado preciosa y además lo he hecho de la mano de una showrunner maravillosa como Erika Halvorsen, de una actriz y productora ejecutiva maravillosa como Lali Espósito y de una coguionsta que ha estado mano a mano escribiendo los guiones que es Tamara Tenenbaum. Me siento muy feliz de haber formado parte de este proyecto y ojalá vengan muchos más.

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